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San Martín Refrescos S.A.C.I.

CNACAF, Sala III

Buenos Aires, 22 de junio de 1982

Y VISTOS:

Para sentencia estos autos: “San Martín Refrescos SACeI”, venidos en recurso del Tribunal Fiscal, y
CONSIDERANDO:

I. Que a fs. 180/192 aquél confirmó cinco resoluciones del organismo recaudador dictados el 25/4/1979 por las cuales había determinado de oficio las obligaciones tributarias de la sociedad referida, en cuanto:
1) el impuesto a las ganancias por los períodos fiscales 1974 y 1975; 2) el impuesto a los capitales y patrimonio -Título I- por los mismos años; 3) a los réditos, por los períodos 1971, 1972 y 1973; 4) el impuesto substitutivo del gravamen a la transmisión gratuita de bienes, por los años 1971, 1972 y 1973; 5) al impuesto de emergencia sobre el impuesto substitutivo del gravamen a la transmisión gratuita de bienes, del año 1973. A fs. 195 y 199/204, la actora dedujo y fundó su recurso para ante esta Cámara.
II. Que las determinaciones que así se confirmaron tuvieron por causa el haberse considerado como “bienes de cambio” los envases que la aquí recurrente utiliza para sus productos, a los que ella había atribuido el carácter de “bienes de uso” al formular las respectivas declaraciones juradas. Al respecto al Tribunal a quo entendió que la decisión dependía esencialmente de la naturaleza del vínculo jurídico entre el fabricante (actora) y el revendedor de sus productos. Para ello se remitió, transcribiéndolos, a los fundamentos de lo resuelto en una causa anterior y análoga, promovida por la misma parte. Y así señaló: a) que dicho vínculo configura un contrato irregular que opera la transferencia de propiedad -de los envases- desde que queda perfeccionado; b) que no hay modo de evitar que tales cosas se confundan, substituyéndose el derecho del deudor por un simple crédito; c) que los contratos que así se ganaran son, o bien depósitos irregulares o un negocio jurídico innominado análogo, que cae bajo la disciplina de aquellos depósitos, pudiendo asimismo configurar contratos de prenda irregular; d) que la aprehensión por el legislador del concepto de la “consumibilidad” civil hace posible colocar bajo la figura del depósito irregular aquellos casos en las que la cosa dada
en depósito sea fungible, no obstante no ser consumible, e) que lo que los clientes de la actora pueden devolver es una cosa igual pero no necesariamente la misma botella o cajón que antes recibieron, por lo cual la reserva que la accionante formula en oportunidad de la venta de sus productos, en cuanto a que no transmite la propiedad o los antedichos elementos, es impotente para borrar una consecuencia impuesta por la disciplina jurídica bajo la cual el negocio se celebra, fundándose éste en el carácter fungible del objeto sobre el que recae y, por consiguiente, en la naturaleza de la obligación que asume su cocontratante, que no es de especie sino género; f) que el llamado depósito de garantía por los envases es sino una prenda irregular, que opera el traspaso de dinero al acreedor prendario, ya que no hay posibilidad alguna de evitar que la prenda se confunda en el patrimonio de aquél sin acudir a formas de individualización que tendrían el efecto de dejar de lado la figura que se considere.
III. Que el principio de la autonomía de la voluntad (art. 1197 del CC), así como el de la realidad económica, propio del derecho tributario (art. 12, ley 11683, t.o. 1978), concurren en el caso a fin de descartar que la intención del contribuyente -y de su contraparte en las operaciones propias del comercio de aquél- haya sido la de transferir la propiedad de los envases cuyo tratamiento fiscal está en debate, habida cuenta de no existir controversia en punto a la
reserva que la actora formula al recibir el depósito a raíz de las ventas de las bebidas gasificadas que produce.
IV. Que esa manifestación de voluntad no sólo es coherente con la índole de tal comercio, sino que es práctica normativamente receptada, al haberse previsto en el Código Alimentario (art. 1817) que “Los sifones o los envases para
agua gasificada con sus distintas denominaciones y los envases para bebidas sin alcohol (gasificadas o no) podrán llevar grabada, estampada o vitrificada en forma indeleble la leyenda `envase no negociable’, `este envase no puede venderse’ u otras expresiones semejantes con caracteres bien visibles y se comisará todo sifón o envase que llevando estas leyendas se encuentran llenos o vacíos en poder de quien o quienes no estén debidamente autorizados…”.

V. Que por lo dicho ninguna trascendencia cabe asignar a la posible similitud de la entrega de envases por la actora a sus clientes, con figuras jurídicas que conducen a un resultado adverso a la expresa voluntad de aquélla y el objeto de su actividad comercial, toda vez que se trataría de figuras jurídicas inadecuadas y de las que debe prescindirse para encuadrar el efectivo negocio económico que se celebró (art. 12, ley 11683, t.o. 1978).
VI. Que lo expuesto no se altera por el hecho de figurar como pérdida en la contabilidad de la actora la diferencia entre el costo de los envases y el valor cobrado como depósito de garantía, que es inferior, así como el de ser la existencia real en poder de terceros forzosamente inferior a la figura en libros, toda vez que constituyen operaciones contables insuficientes para transformar la realidad jurídica, ni convertir así en compraventa la entrega de bienes con marcas aplicadas que no están destinados a comercializarse, ni a usarse para otro destino ajeno al ciclo comercial de la actora, dedicada a la elaboración de determinadas bebidas. En cuanto a la devolución de un importe que equivale al precio del depósito vigente y no al del contrato, se exhibe como una simple fórmula de reajuste para facilitar su devolución, no susceptible de variar la naturaleza del contrato.
VII. Que por otra parte, los peritos ingenieros que dictaminaron en el caso informan que el término de vida útil probable de los envases de que se trata oscila entre 4, 6 y 8 años (fs. 155 vta./156 vta.), términos que acreditan -y con holgado margen- la razonabilidad de la inclusión de aquéllos como bienes de uso, conforme lo entendió la actora al formular las declaraciones juradas que en el caso se impugnaron, siendo de señalar que análoga fue la decisión de esta Cámara frente a planteos similares, en fallos a los que cabe remitirse (Sala 1, en los casos “Barriocanal, Martín R.” del 14/6/1979, entre otros).
Por ello, se revoca lo decidido a fs. 180/192 en cuanto fue materia de recurso y agravios. Costas por su orden, atendiendo a que pudo resultar dudosa para la vencida la solución del tema que se debatió.
Regístrese, notifíquese y devuélvanse los autos.
Carlos R. Senestrari – Juan O. Gauna – Roberto M. Mordeglia

 

 

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