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Informe 33-2012

 

INFORME: 33/2012
ORGANISMO: Dir. Téc. Trib. DPR Bs. As. / ARBA
FECHA: 12/10/2012

 

José A. Alaniz

Impuesto a la transmisión gratuita de bienes. El seguro de vida cobrado no debe considerarse como un incremento en la riqueza: Se inician las actuaciones con motivo de una presentación realizada por el hijo de la beneficiaria de un seguro de vida, esposa del tomador del mismo, en la cual requiere se le indique si el cobro de dicho seguro resulta alcanzado por el impuesto a la transmisión gratuita de bienes.

Para su respuesta, la Dirección observa que el artículo 306 del Código Fiscal, t.o. 2011, establece que el impuesto a la transmisión gratuita de bienes alcanza a: “Todo aumento de riqueza obtenido a título gratuito como consecuencia de una transmisión o acto de esa naturaleza, que comprenda o afecte uno o más bienes situados en la Provincia y/o beneficie a personas físicas o jurídicas con domicilio en la misma…”.

Por su parte, el artículo 314, segundo párrafo, dispone: “Se considerará operada dicha transmisión y por ende producido el hecho imponible:…

”3) En los demás casos, en la fecha de celebración de los actos que le sirvieron de causa, salvo tratándose de seguros en los cuales no exista contraprestación alguna por parte del beneficiario, en el que se considerará la fecha de percepción del monto asegurado”.

Se advierte que en forma complementaria debe considerarse lo que dispone el decreto 63/2011 (reglamentario del tributo en examen).

El artículo 5, inciso 1), de la citada reglamentación establece: “…no se considera enriquecimiento gravado por la ley el que derive de los siguientes seguros:

”1) El contratado por el mismo beneficiario en su favor ;…”.

En función de ello, se observa que de conformidad a las directivas que emanan del Código Civil, forman parte de la sociedad conyugal: “…Los frutos civiles de la profesión, trabajo, o industria de ambos cónyuges, o de cada uno de ellos…” (art. 1272, quinto párr.).

En la especie, fue el esposo quien se obligó (contrato mediante con la aseguradora) en representación de la sociedad conyugal y, en definitiva, a partir del derecho que poseía de administrar los bienes gananciales (art. 1276, CC). Pero, en razón de que el pago de la prima fue efectuado con bienes gananciales (el sueldo del esposo), al beneficiario del seguro de vida (la esposa) no puede entendérselo ajeno a tal circunstancia.

Se observa que en esta instancia surge necesario tener en cuenta que la previsión contenida en el artículo 1272, penúltimo párrafo, del Código Civil impone que el cónyuge que hubiera obtenido una ventaja por el gasto realizado por otro con dinero ganancial debe recomponer a la sociedad en la magnitud de dicho gasto. En efecto, dicha disposición legal establece: “Son también gananciales los bienes que cada uno de los cónyuges, o ambos adquiriesen durante el matrimonio por cualquier título … como también los siguientes: … Lo que se hubiese gastado en la redención de servidumbre, o cualquier otro objeto de que solo uno de los cónyuges obtenga ventajas…”.

Es decir que lo gastado en concepto de prima debe ser recompensado a la sociedad conyugal, a fin de ser tenido en cuenta a la hora de la disolución de la misma.

En función de ello, la Dirección resuelve que, en el marco de las normas que regulan el impuesto analizado, no debe considerarse incremento de riqueza gravada por el tributo a la mitad del monto asegurado obtenido por el cónyuge beneficiario, en razón de haber sido pagadas las respectivas primas del seguro con dinero ganancial, lo cual lleva a dar a dicha porción de riqueza percibida el tratamiento previsto en el ya citado artículo 5, inciso 1), del decreto 63/2011.

 

INF. (DTT DPR BS. AS. / ARBA) 33/2012 – 12/10/2012  

 

INFORME (Dir. Téc. Trib. DPR Bs. As.) 33/2012

 

INFORME: 33/2012
ORGANISMO: Dir. Téc. Trib. DPR Bs. As.
FECHA: 12/10/2012

 

DIRECTOR EJECUTIVO:

Vienen las presentes a efectos de que esta dependencia se sirva emitir opinión respecto de la situación que a seguir se expone:

ANTECEDENTES

Se inician las actuaciones con motivo de una presentación realizada por el hijo de una beneficiaria de un seguro de vida, esposa del tomador del mismo, en la cual requiere se le indique si el cobro de dicho seguro resulta alcanzado por el Impuesto a la Transmisión Gratuita de Bienes.

En opinión del presentante, respecto de la situación a analizar no ha existido una transmisión a título gratuito a favor de su madre, sino que ha sido onerosa, en tanto la prima era deducida del sueldo de su padre, dinero este de carácter ganancial.

Asimismo requiere se suspenda el plazo respecto del pago del tributo en cuestión y sus accesorios hasta tanto se resuelva la presente consulta.

TRATAMIENTO

El artículo 306 del Código Fiscal T.O. 2011, establece que el Impuesto a la Transmisión Gratuita de Bienes alcanza a: “Todo aumento de riqueza obtenido a título gratuito como consecuencia de una transmisión o acto de esa naturaleza, que comprenda o afecte uno o más bienes situados en la Provincia y/o beneficie a personas físicas o jurídicas con domicilio en la misma….”.

Por su parte, el artículo 314 segundo párrafo dispone: “Se considerará operada dicha transmisión y por ende producido el hecho imponible: …

3) En los demás casos, en la fecha de celebración de los actos que le sirvieron de causa, salvo tratándose de seguros en los cuales no exista contraprestación alguna por parte del beneficiario, en el que se considerará la fecha de percepción del monto asegurado”.

Una primera conclusión que se desprende de las transcriptas prescripciones legales generales es que la percepción del monto asegurado, por parte de los beneficiarios, sin contraprestación a cargo de los mismos, se encuentra gravada por el impuesto.

Ahora bien, no obstante la afirmación preliminar realizada, debe considerarse lo que dispone al respecto el Decreto N° 63/11 (reglamentario del tributo en examen).

En efecto, el artículo 5 inciso 1) de la citada reglamentación establece: “… no se considera enriquecimiento gravado por la Ley el que derive de los siguientes seguros:

1) El contratado por el mismo beneficiario en su favor;…”

A criterio de esta dependencia, la solución al planteo formulado por el presentante, encuentra respuesta definitiva tanto en la aplicación de la previsión precedentemente transcripta, como en las expresas directivas que emanan del Código Civil acerca de los bienes gananciales, tal como seguidamente se verá.

Vale recordar que, de conformidad al citado ordenamiento de fondo, forman parte de la sociedad conyugal: “… Los frutos civiles de la profesión, trabajo, o industria de ambos cónyuges, o de cada uno de ellos…”. (cf. art. 1272 quinto párrafo):

En la especie, fue el esposo quien se obligó (contrato mediante con la aseguradora) en representación de la sociedad conyugal y, en definitiva, a partir del derecho que poseía de administrar los bienes gananciales (cf. art. 1276 del Cód. Civil). Pero, en razón de que el pago de la prima fue efectuado con bienes gananciales (el sueldo del esposo), al beneficiario del seguro de vida (la esposa), no puede entendérselo ajeno a tal circunstancia.

En esta instancia surge necesario tener en cuenta que la previsión contenida en el artículo 1272 penúltimo párrafo del Código Civil, impone que el cónyuge que hubiera obtenido una ventaja por el gasto realizado por otro con dinero ganancial, debe recomponer a la sociedad en la magnitud de dicho gasto. En efecto, dicha disposición legal establece: “Son también gananciales los bienes que cada uno de los cónyuges, o ambos adquiriesen durante el matrimonio por cualquier título… como también los siguientes:… Lo que se hubiese gastado en la redención de servidumbre, o cualquier otro objeto de que sólo uno de los cónyuges obtenga ventajas…”.

Es decir que lo gastado en concepto de prima debe ser recompensado a la sociedad conyugal, a fin de ser tenido en cuenta a la hora de la disolución de la misma.

Las normas expuestas en los párrafos anteriores, brindan la pauta sobre cómo debe interpretarse la aplicación del gravamen que nos ocupa con relación al beneficio obtenido por el cobro del seguro de vida.

En efecto, repasando todo lo expresado, surgen como aspectos a puntualizar, los siguientes: a) el beneficio obtenido por la percepción de un seguro de vida, sin contraprestación por parte del beneficiario, se encuentra gravado por el Impuesto a la Transmisión Gratuita de Bienes.

b) la naturaleza ganancial que revistió el dinero con el cual se abonaron las primas del seguro contratado, lleva a que, por aplicación del artículo 1272 penúltimo párrafo del Código Civil, deba considerarse al beneficio obtenido por el beneficiario, en su parte ganancial, como si el contrato de cobertura hubiera sido contratado por él mismo en su favor.

En conclusión, participando los fondos destinados al pago de la prima del seguro, de la naturaleza ganancial, y resultando beneficiario uno de los cónyuges, la aplicación de la prescripción reglamentaria del artículo 5 inc. 1 del Decreto Nº 63/11, lleva a la conclusión de la procedencia del Impuesto a la Transmisión Gratuita de Bienes, sólo respecto de la mitad del importe pecuniario a que se hace acreedor el beneficiario del seguro de vida.

En definitiva, en el marco de las normas que regulan el impuesto analizado, no debe considerarse incremento de riqueza gravada por el tributo, a la mitad del monto asegurado obtenido por el cónyuge beneficiario, en razón de haber sido pagadas las respectivas primas del seguro con dinero ganancial, lo cual lleva a dar a dicha porción de riqueza percibida, el tratamiento previsto en el ya citado artículo 5 inciso 1) del Decreto Nº 63/11.

Para finalizar, debe ponerse de manifiesto que la formulación de consultas a esta Agencia de Recaudación por parte de los contribuyentes, no exime a los mismos de su obligación de cumplir con los deberes formales y/o sustanciales que corresponda, en los plazos generales establecidos.

CONCLUSIÓN

El cobro del beneficio por parte de la cónyuge del tomador de un seguro de vida, cuya prima ha sido abonada con dinero ganancial, se encuentra alcanzado por el Impuesto a la Transmisión Gratuita de Bienes, sólo respecto de la mitad del monto obtenido por el cónyuge beneficiario, en razón de lo previsto expresamente por el Decreto 63/11 (art. 5 inc. 1), reglamentario del citado gravamen, y por aplicación de las normas del Código Civil que regulan el tratamiento de los bienes gananciales (art. 1272).

 

 

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