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Editorial Dante Quinterno S.A.

TFN, sala D

26/11/1970

 

Resultando:

 

A) Que a fs. 17/71 de autos se presenta la actora interponiendo recurso de apelación contra la actora dictadas por la D. G. I. el 28/11/68, mediante las cuales se determinaron de oficio sus obligaciones fiscales, en relación con el impuesto a los réditos y de emergencia por los períodos 1963, 1964, 1965 y 1966 y se intimaron los montos de impuesto resultantes. Expone la actora las argumentaciones de hecho y de derecho en las que fundamenta su pretensión de que las resoluciones apeladas sean revocadas. Deja planteado el caso federal.

 

B) Que a fs. 25/27 en oportunidad de contestar el traslado conferido la representación fiscal controvierte los razonamientos esgrimidos por la actora y en mérito a los que expone solicita la confirmación de las resoluciones apeladas en todas sus partes.

 

C) Que en la audiencia de fs. 34, fijada a efectos de lo dispuesto por los arts. 137 y 138 de la ley 11.683 (t. o. en 1968) ambas partes resumieron las cuestiones en litigio y ofrecieron como prueba las constancias de las respectivas actuaciones administrativas agregadas. Por su parte, la actora solicitó como prueba de su parte el libramiento de oficio, siendo dicha prueba cumplimentada a fs. 43/47, 50/51 y 55 de autos.

 

Que cumplida toda la prueba solicitada, en audiencia de f. 56, ambas partes solicitaron el cierre de la instrucción de la causa y la fijación de fecha para la celebración de vista de la misma, lo que fue así dispuesto.

 

D) Que a la audiencia de vista de la causa de f. 58 comparecieron ambas partes, las que produjeron sus respectivos alegatos, y

 

Considerando:

 

I. – Que los aspectos litigiosos respecto de los cuales corresponde expedirse a este Tribunal, resumidos de común acuerdo por las partes, consisten en determinar 1) la procedencia o improcedencia de las impugnaciones efectuadas por la D. G. I. relacionadas con gastos de viajes al exterior, gastos de mantenimiento de automóviles y gastos para atención de clientes; y 2) la procedencia o improcedencia del acogimiento a los beneficios de la ley 16.932 atento al dictado del dec. 17.498.

 

II. – Que el análisis de los respectivos antecedentes administrativos y de los presentes autos se desprende que como consecuencia de la verificación llevada a cabo por la D. G. I. a las actividades de la actora, se procedió a efectuar diversos ajustes a las declaraciones juradas de esta última por los años 1963, 1964, 1965 y 1966, los que están representados en el caso por la impugnación del 50 % de los gastos deducidos por la firma durante los citados años en concepto de gastos de viajes al exterior y gastos de mantenimiento de automóviles. Asimismo el organismo fiscal procedió a impugnar parte de los montos deducidos en el ejercicio 1965/66 en concepto de gastos de atención y clientes -obsequios- tomando como base las relaciones entre los deducidos en el ejercicio 1964/65 y el monto de ventas de dicho período y aplicando dicho coeficiente a las ventas del ejercicio 1965/66 por considerar razonable los mencionados gastos del ejercicio 1964/65.

 

Todas las impugnaciones señaladas se asientan en el principio de que se trata de liberalidades de la empresa, por no estar relacionados dichos gastos con el giro y la importancia de la misma.

 

Que otorgadas las respectivas vistas de los ajustes practicados a la actora, la misma no los conformó, razón por la cual el organismo fiscal procedió a formular las determinaciones de oficio que se recurren en autos.

 

Que la actora en el recurso interpuesto expresa que la D.G.I. sólo ha encontrado como motivo de impugnación, la cuantía de los gastos de viajes al exterior, los de mantenimiento de automóviles y los de atención de clientes, habiendo incursionado en consecuencia en el terreno de la necesariedad de los gastos deducidos, lo que de ningún modo puede ser determinado por el Fisco, dado que la determinación de tal necesariedad debe ser efectuada por el contribuyente pues es de su exclusiva incumbencia, sin que corresponda al Fisco controlarlo, tanto más que siendo éste ajeno al negocio no se halla en condiciones de hacerlo en forma razonable. Agrega que el concepto de necesidad es relativo y debe apreciarse en función de la finalidad de las erogaciones; y que sería muy peligroso que el Fisco en cada erogación determine o pretenda establecer la efectiva productividad del gasto quitando al empresario la flexibilidad que precisa el manejo del negocio, y que hace que muchos de los gastos en que incurre no redunden necesariamente en la producción de un rédito que pueda imputarse específicamente al gasto en que se ha incurrido.

 

Que la actora sostiene finalmente que las resoluciones apeladas las han dejado indemnes respecto a las multas de los arts. 43 y 46 de la ley 11.683, pero que la situación puede prestarse a dudas respecto de los recargos del art. 42. Señala que respecto de tales recargos la más reciente jurisprudencia de la Cámara Federal y de la Suprema Corte de Justicia de la Nación les asigna en carácter penal planteándose a su respecto la aplicación de la ley penal más benigna. Por lo tanto la ley 17.498 en cuanto limita las posibilidades de acogerse a la condonación de funciones debe tenerse por no escrita, ya que la ley 16.932 contiene disposiciones más benignas y solicita por lo tanto para la eventualidad de ser conformados total o parcialmente los ajustes efectuados por la D. G. I., corresponderá que respecto de los mismos se tenga a la actora por acogida a la ley 16.932.

 

Que la representación fiscal expresa que la inspección practicada en la firma permitió verificar que en la Cuenta “Viajes al exterior y Reembolso de Gastos” se habían consignado cifras, que en razón de su elevado monto no guardaban relación con las necesidades de la explotación, o generados negocios o beneficios que las justifiquen, motivo por el cual fueron observadas. Señala la representación fiscal que si a la inexistencia de prueba de descargo se agrega que algunos de los viajes realizados por el señor Dante Quinterno fueron efectuados conjuntamente con su esposa, persona extraña a la firma, y deducidos como inherentes al giro de la empresa, fluye en forma intergiversable que se trata de verdaderas liberalidades.

 

Que otro de los rubros ajustados manifiesta que el representante fiscal está representado por voluminosas deducciones efectuadas en concepto de mantenimiento de automotores, tales como compras de nafta, uso de garajes, reparaciones, seguros y amortizaciones varias por desgastes, que no guardan relación, por lo desproporcionados, con la actividad de la apelante, atento a las características de los mismos y por el uso racional que cabe admitir de ellos.

 

Que finalmente, hace notar el Fisco que el tercer rubro observado consistió en la cuenta “Gastos de Clientes” -obsequios- por no ajustarse tampoco a las normas legales y reglamentarias vigentes en la materia. Agrega la representación fiscal que si bien se trata de actos inherentes a las relaciones públicas de la empresa, la total falta de relación con el giro de la misma y la nómina de los presuntos beneficiarios, determinó su rechazo.

 

Que en cuanto al acogimiento a los beneficios de la ley 16.932 manifiesta el representante fiscal que la ley 17.498 estableció un plazo de 50 días a fin de que los responsables con la verificación fiscal en curso se acogieran a los beneficios de la ley 16.932 y teniendo en cuenta que la última de las leyes citadas se publicó en el B. O. el 2/11/67, fluye que el plazo caducó el 21/1/68, no existiendo en el caso constancia alguna antes de la citada fecha de tal acogimiento, por lo que corresponde su rechazo.

 

III. – Que el art. 61 de la ley 11.682 (t. o. en 1960 y sus modif.), dispone que “los gastos cuya deducción admite esta ley, son los efectuados para obtener, mantener y conservar los réditos gravados por este impuesto y se restarán de los réditos producidos por el bien que los origina…”. Que en la especie el organismo fiscal no ha impugnado las respectivas deducciones efectuadas por la actora en concepto de gastos de viajes al exterior efectuado por el señor Dante Quinterno durante los ejercicios 1962/63, 1963/64 y1964/65; ni los gastos correspondientes a automotores (seguros, gastos, amortizaciones, etc.), durante los ejercicios ya citados y el ejercicio 1965/66, como así tampoco los gastos realizados para atención de clientes de la empresa durante los períodos fiscales 1964/65 y 1965/66, por considerar tales deducciones como improcedentes y no tratarse de gastos destinados a obtener, mantener y conservar réditos gravados, como señala el texto legal citado, sino que cuestionó la necesariedad de los mismos y procedió a determinar la cuantía deducible. Así es como respecto de los dos primeros rubros acepta como deducible el 50% de dichas erogaciones, e impugna el resto y en cuanto a los gastos de atención a clientes relaciona el monto de gastos de tal carácter efectuadas por la firma durante el ejercicio 1964/65 el que es aceptado para dicho ejercicio con las ventas del mismo período obteniendo así un coeficiente del 0,174% el que es aplicable sobre el monto de ventas del ejercicio 1965/66, obteniéndose de esta manera el monto de la deducción aceptada e impugnando el resto.

 

Que tal como surge de los ant. adm. y de los presentes autos en cuanto a los gastos de viajes al exterior del señor Dante Quinterno consisten en erogaciones efectuadas con motivo de viajes efectuadas a diversos países determinados, según expresa la actora, por la necesidad que una empresa editorial tiene de mantener un contacto permanente con los diversos centros mundiales de producción periodística, fábricas de papel, equipos de impresión, métodos de distribución, captación de diversas novedades de orden técnico que hacen al quehacer de la misma al par que la contratación directa del material. Según constancias del informe de inspección de fs. 82/85 del 2do. cpo. de los ant. adm., tales viajes fueron autorizados por actas del Director de la empresa, n° 109 del 11/6/62; n° 114 del 14/5/63 y nº 130 del 5/5/65, donde se especifican las razones que los motivan y en la primera de ellas se autoriza al señor Quinterno a viajar con su esposa.

 

Que en cuanto a los gastos vinculados con los automotores responden a erogaciones consistentes en gastos de nafta, garaje, arreglos, amortizaciones, seguros, etc. vinculados con automotores de la empresa afectados a servicios generales, según lo manifiesta la actora y utilizados indistintamente por los funcionarios superiores de la entidad en la medida y oportunidad en que las necesidades de sus tareas lo exigen y además son utilizados por cualquier empleado con autorización superior en el cumplimento de cualquier tarea específica que lo haga aconsejable.

 

Que finalmente el tercer rubro objeto de la impugnación consiste en gastos vinculados con atenciones formuladas a funcionarios bancarios, distribuidores, empleados de empresas que tienen vinculación con la firma actora, haciendo notar la misma que reglas de relaciones públicas han impuesto el uso y costumbre de que a ciertas personas extrañas a la empresa, en oportunidades precisas, tales como casamientos, cumpleaños, fiestas de fin de año, etc., se les haga llegar un presente con el cual la empresa trata de poner de relieve la cordialidad que existe entre ella y todos aquellos que indirectamente contribuyente a su gestión, creando una imagen externa que facilita sus actividades, superando así las pequeñas dilaciones o inconvenientes rutinarios que a veces provocan trastornos. Los citados presentes o atenciones son dispuestos personal o verbalmente por la Gerencia de la empresa.

 

Que todos los gastos señalados precedentemente se encuentran registrados contablemente en las cuentas “Gastos Viajes al Exterior” y “Gastos Generales” y “Gastos atención clientes”.

 

Que no habiendo impugnado en forma total las registraciones contables de la actora y admitiendo como correctas las cifras emergentes de la misma respecto de los rubros citados, el organismo fiscal, a estar a lo manifestado en las resoluciones recurridas no obstante impugnó parte de las sumas deducidas pero sin fundamentarlo en forma fehaciente y sin expresar las razones que determinaron las impugnaciones de gastos cuestionadas, sobre todo si se tiene en cuenta que las mismas no están relacionadas con el concepto mismo del gasto, sino con su cuantía o monto deducible en rubros donde por su misma naturaleza resulta especialmente difícil establecerla.

 

Que en efecto el informe de inspección de fs. 82/85 señala que respecto de los gastos de viajes al exterior “existiría una parte que podría ser liberalidad de la empresa por tratarse de viajes frecuentes y a distintos continentes y en una oportunidad, según acta del Directorio 109 del 11/6/62, el señor Quinterno viajó con su esposa, señora que nada tiene que ver con la firma inspeccionada”.

 

Que en función de lo expuesto manifiesta el inspector que “estímase que podría corresponder el 50% de los gastos deducidos y el otro 50 % corresponder a gastos particulares”.

 

Que en relación con los gastos vinculados con los automotores el mismo informe enuncia que “tratándose de una entidad que no efectúa directamente el reparto de las revistas que edita, pues no tiene camiones de reparto y así lo confirma la nota, que dice: los automóviles son utilizados por funcionarios de la misma y a través de la verificación efectuada, estímase excesivos los importes deducidos por este concepto, que no guardan relación con las actividades de la empresa en la que pudieran ser utilizados los automóviles.

 

Que en cuanto a los gastos de atención de clientes señala que el mencionado informe que “Respecto al ejercicio 1964/65 estímase que la cantidad deducida por el contribuyente puede considerarse razonable por su monto, no así la del ejercicio 1965,’66”.

 

Que la resolución recurrida se refiere a la existencia de liberalidad en los gastos de viajes al exterior, al carácter de excesivos de los gastos relacionados con los automotores y a la razonabilidad de las cifras aceptadas en concepto de gastos de atención a clientes, pero en ninguno de los casos se exponen las razones por las cuales las cifras que se aceptan son las que corresponden, ni se indica la base del cálculo para lograrlas, ni por qué se trata de liberalidades o por qué no han sido gastos efectuados en beneficio de la empresa, sino que se hacen razonamientos generales vinculando los citados gastos con la actividad y giro de la empresa, lo que permite sostener que la cuantía de lo admitido como deducción y de lo impugnado no se encuentran en las especies fehacientemente fundamentadas por el organismo fiscal. El ejemplo más extremo está representado por la admisión como gastos de atención a clientes del monto de m$n. 260.650 correspondiente al período 1964/65 y fijar en base a su relación con las ventas del mismo ejercicio, el coeficiente a aplicar en 1965/66, con el único argumento de la razonabilidad y sin ningún otro fundamento explicativo de la misma.

 

Que por otra parte de las pruebas arrimadas por la actora a autos, a fs. 43/51 y 55, representadas por notas cursadas por la Cámara Argentina de Comercio, Colegio de Graduados de Ciencias Económicas, Asociación Argentina de Editores de Revistas, Facultad de Ciencias Económicas, Asociación de la Prensa Técnica Argentina y Asociación de Empresas Periodísticas Argentinas, como respuesta a oficios oportunamente librados, se desprende que los viajes al exterior por razones de negocio resultan habituales no sólo para los empresarios, sino inclusive para sus asesores y personal especializado, careciendo de importancia en términos generales si en definitiva se logra o no la finalidad perseguida y que las simple lectura de negocios y sobre la frecuencia con que las esposas de los viajeros suelen ser sus acompañantes.

 

Agregan los informes que en los círculos dirigentes especialmente en los Estados Unidos, la participación de las esposas se ha convertido en una costumbre consolidada en los acontecimientos de naturaleza social, vinculados a los negocios, al punto de programarse actividades especiales para las señoras mientras se llevan a cabo las reuniones de negocios, cumpliendo en muchos casos esta concurrencia de las esposas, una función de representatividad de la empresa. En cuanto a la existencia técnica de un tope respecto de tales gastos, los organismos consultados coinciden en afirmar que tales gastos no tienen más tope que el que pueda fijarse razonablemente en cada caso, no existiendo relación alguna entre ellos y los montos de venta, capital, salarios, etc. dependiendo únicamente de las exigencias impuestas por las características de cada gestión.

 

Que respecto de los gastos vinculados con los automóviles afectados a la empresa, se señala que los mismos no tienen limitaciones técnicas siéndoles aplicables un criterio de razonabilidad, en relación con el uso normal de los mismos.

 

Que finalmente respecto de la consulta formulada a los referidos organismos en cuanto a si es o no causal que las empresas tengan atenciones con sus clientes con motivo de festividades determinadas en oportunidad de concretarse negocios; si estos gastos reconocen técnicamente limitaciones y si cuando las atenciones consisten en obsequios es usual o no solicitar recibo a las personas obsequiadas, aquéllos informan que la citada habitualidad es un hecho que no admite dudas ni comentarios y que el monto de tales atenciones guardan por lo general cierta concordancia con la importancia que la empresa atribuye, objetiva o subjetivamente, a la relación comercial entablada. Finalmente afirman que exigir al beneficiario recibo del obsequio recibido es enteramente inusual, por razones de trato social y de acuerdo con costumbres arraigadas en toda la civilización occidental.

 

Que, en consecuencia, y tal como surge de lo expuesto, tratándose en la especie, de gastos de muy difícil y hasta podría decirse subjetiva ponderación y no habiendo el organismo fiscal fundamentado fehacientemente la cuantía de las impugnaciones formuladas, corresponde revocar al respecto las resoluciones apeladas.

 

Que en cuanto al segundo aspecto en litigio no habiéndose formulado en autos determinación alguna de recargos, no corresponde que este Tribunal se expida al respecto.

 

Por ello, Se resuelve:

 

1° – Revocar, en cuanto ha sido materia de recurso, las resoluciones de la D. G. I. del 28/11/68, que determinaron de oficio las obligaciones fiscales de Editorial Dante Quinterno S. A., en relación con el impuesto a los réditos y de emergencia por los años 1963, 1964, 1965 y 1966.

 

2° – Remitir los respectivos antecedentes administrativos a la D. G. I. a fin de que dentro de los treinta días hábiles practique nueva liquidación de acuerdo a lo dispuesto en la presente sentencia, bajo apercibimiento de lo dispuesto por el art. 78 del Reglamento de Procedimiento.

 

Regístrese, notifíquese, oportunamente devuélvanse los antecedentes administrativos y archívese. – Benjamín T. Bavio – Carlos Invernizzi. – Sara M. Dichiara.

 

 

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