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Dino A. Jarach. El hombre: aspectos biográficos. Por Ruben Oscar Amigo

DINO A. A. JARACH

EL HOMBRE.ASPECTOS BIOGRÁFICOS 

RUBEN OSCAR AMIGO (x)

 

PARTE I

SEMBLANZA DEL MAESTRO

Deseamos comenzar nuestro trabajo en Homenaje al Maestro Dino Jarach, al cumplirse 70 años de la primera edición de su libro  “EL HECHO IMPONIBLE”, felicitando a quienes han tenido la magnífica idea de este muy justo reconocimiento, a la par de agradecer que el Centro de Estudios de Derecho Financiero y Derecho Tributario, la Carrera de Especialización de Posgrado de Derecho Tributario y  la Cátedra de Finanzas Públicas y Derecho Tributario de esta Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires nos hayan honrado y distinguido al invitarnos como expositores de esta Jornada.

Dicho agradecimiento lo extendemos expresamente a los otros once destacados y prestigiosos expositores de la reunión, quienes nos han permitido compartir esta importantísima actividad docente y académica y, entre ellos, en especial, al Dr. José Osvaldo Casás, verdadero inspirador e impulsor de la misma.

En esta oportunidad, como la obra intelectual de Dino Jarach es muy conocida y reconocida, sólo nos dedicaremos a exponer y divulgar para quienes no lo trataron directamente, sus condiciones humanas y personales y es por ello que en nuestra condición de colaboradores estrechos y directos de Dino, durante casi 30 años, tanto en la Revista LA INFORMACION, como en la cátedra, en las tareas profesionales y en su producción bibliográfica, brindaremos -en primer término- una semblanza personal del homenajeado, mientras que en una segunda parte desarrollaremos su biografía sintética, para finalizar con una tercera sección destinada a las fuentes documentales de las dos primeras partes.

Los MAESTROS con sus acciones e ideas,  nos cambian, influyen y mejoran profundamente, nos orientan y enseñan y trascienden hacia los tiempos por sus obras, conductas y ejemplos. Dino Jarach fue uno de ellos, no sólo por sus actividades académicas, docentes y profesionales, sino que más allá de todo ello, fue un verdadero MAESTRO DE LA VIDA.

A partir de aquí,  nos centraremos en los  principales aspectos que -en su conjunto- configuraban, en nuestra opinión,  la personalidad rica, proteica y multifacética del Maestro Jarach, lo que por cierto resulta una tarea trabajosa, máxime si se procura realizar en unas pocas páginas.

Ello lo intentaremos con una gran y profunda emoción, producto del afecto, respeto y admiración quela profesamos a Dino durante tantos años.

Con una muy completa, amplia, sólida y destacada formación académica y profesional, llegó en 1941 con su familia a la Argentina a los 26 años, huyendo de la guerra, del nazismo y de las leyes raciales italianas que lo afectaban especialmente por su condición de judío, lo que fue retratado muy acertadamente por el Profesor Camilo Viterbo cuando en 1943 en  el prólogo de “EL HECHO IMPONIBLE”  escribió: “….la planta criada en Europa en los mejores viveros y trasladada aquí, ya joven árbol, ha demostrado saber aclimatarse perfectamente, hundiendo en el nuevo suelo raíces seguras. Y está bien y es justo, porque el país que supo mantener libre y pura su atmósfera, merece gozar de los frutos que en ésta maduran, aunque la planta haya sido criada en otro lugar…”.

Jarach no sólo era abogado y doctor en jurisprudencia, sino que dominando más de cinco idiomas, era un humanista de formación universal. La historia, la literatura, la sociología, la filosofía, las bellas artes, la música, la geografía, en fin: todo lo humano en general, lo ocupaba, lo preocupaba y lo apasionaba.

Resulta válido afirmar que poseía una sabiduría enciclopédica pero que, a la par, era un gran pensador, sumamente creativo, innovador y original y, por sobre todo, absolutamente generoso en la transmisión de sus ideas.

De convicciones y acciones profundamente democráticas, privilegiaba la libertad y la justicia, con una personalidad llamativa, vigorosa y atrayente, pero a la vez, muy sencillo, amistoso y amable.

Sumamente educado y gentil, nos recibía y despedía siempre personalmente, acompañándonos hasta la puerta de su estudio o departamento, según el caso. Era de las personas a las que al saludar, se le notaba especialmente el afecto en el brillo de sus ojos, cuando veía gente que mucho apreciaba.

Expresivo y comunicativo, escuchaba atentamente las opiniones ajenas y era muy tolerante con todas las expresiones y posiciones. No alzaba su voz, más bien hablaba -por lo general- en un tono bajo, no sermoneaba o discurseaba, ni pontificaba, expresaba sus reflexiones u opiniones fundándolas y exponiéndolas en forma racional y a veces, si era necesario, elocuentemente.

Dino Jarach, realmente, hizo honor a la muy feliz expresión de Tulio R. Rosembuj, cuando éste autor lo caracterizó con sólo tres palabras: “la calidad cálida”, al así definirlo en la nota que “In Memoriam” publicó en oportunidad del  fallecimiento del Maestro.

Sus clases universitarias o en cursos para graduados, por ejemplo, tenían un contenido, desarrollo y nivel tal, que volcadas directamente al papel se constituían en verdaderos textos de estudio. Así nacieron algunos de sus libros más importantes.

La calidad de su lenguaje, de la sintaxis y del vocabulario, la rapidez y la absoluta falta de palabras o expresiones innecesarias o de relleno, complicaban seriamente las tareas de los taquígrafos, los que no podían seguirlo. Pero, en forma paralela, era muy claro, preciso, su discurso resultaba lógico y desarrollado con las mejores reglas de la exposición u oratoria.

Nunca leía texto alguno, cumplía el programa, no se distraía, ni divagaba, las dos horas de sus clases resultaban ser un ejercicio intelectual complejo, arduo y apasionante. En modo alguno era monótono, por momentos muy serio, a veces sonreía, otras insinuaba y adelantaba temas que después trataba, también los recapitulaba cuando correspondía y reiteraba lo que era necesario.

En congresos, seminarios y jornadas muy pocas veces tenía necesidad de discutir, ya que cuando  terminaba de exponer sus ideas, por lo general eran aceptadas y aprobadas. No obstante, si resultaba necesario, era un excelente y apasionado polemista y argumentaba con una lógica clásica difícilmente rebatible. Dino Jarach fue sin dudas un excelente autor, expositor y orador.

Trabajar con Dino, fue otra experiencia inolvidable. Entregaba sus cuartillas manuscritas, con una letra muy pequeñita y abigarrada, que parecían hormiguitas desfilando, pocas personas se la entendíamos. Textos sólidos, precisos, con una excelente trama expositiva, casi sin correcciones. Pese a ello, revisaba sus trabajos ya fueren artículos o libros hasta el último momento, no por inseguridad sino por un exceso de perfeccionismo y responsabilidad.

Cuando le planteábamos o acercábamos posibles ideas o trabajos, siempre nos aconsejaba que los pusiéramos por escrito en una o dos carillas a lo sumo, los dejáramos dos o tres días en una carpeta, luego que los releyéramos y si nos seguían pareciendo interesantes, los pusiéramos a consideración del grupo de trabajo.

Sus reflexiones, análisis y autocríticas eran demoledores y pese a sus convicciones firmes y arraigadas, más de una vez no titubeó en cambiar de posición, incluso respecto de temas publicados y algunos ya clásicos como, por ejemplo, el análisis de los distintos supuestos doctrinarios de no gravabilidad, exención o exclusión de objeto. En tales oportunidades y ante los cuestionamientos que le hacíamos por sus nuevas y distintas opiniones, simplemente expresaba: todos tendremos que volver a estudiar el tema y primero que nadie, yo mismo.

Otro caso muy ilustrativo de esta temática lo presentó la propia expresión “Hecho Imponible”, la que además de su significado doctrinario y técnico determinó el nombre del libro cuya publicación estamos celebrando.

En efecto, las íntimas reflexiones y análisis de Dino, sumados a los cuestionamientos de algunos autores,  lo hicieron dudar respecto de la justeza y precisión lexicológica de la misma, tal como lo expresara en 1957, en su “Curso de Derecho Tributario”. Donde reconoció que el “ble” de “imponible” le puede otorgar una idea de posibilidad o eventualidad a la expresión bajo análisis, cuando -por el contrario-  si se configura efectivamente el hecho imponible, corresponde sin duda la aplicación efectiva del tributo.

En su análisis dialéctico interior, Jarach se contesta a sí mismo que cree que ….”a pesar de sus imperfecciones es una terminología eficaz para entender lo que se quiere decir, y presenta la ventaja de tener cierta analogía con otra del derecho penal que, estructuralmente, es muy parecida a la nuestra. En el derecho penal se habla, en efecto, de hecho punible”……

El gran autor español Sáinz de Bujanda, años después, con un detallado y enjundioso estudio fue superando uno a uno todos los reparos autocríticos de Jarach, suministrando luego argumentos concretos a favor de la referida expresión, para reconocer expresamente -por último- la originalidad, validez y utilidad científica de la expresión “Hecho Imponible”.

Otros especialistas, por nombrar sólo a dos, como Ataliba y Luqui, coincidieron con la procedencia de la expresión pergeñada por nuestro homenajeado, al igual que Juan José A. Sortheix quien reconoció que la expresión “hecho imponible”  perdura cualesquiera que fueren sus defectos… agregando que “el uso unívoco y predominante es el gran árbitro final en estas cuestiones, y nos parece que el “hecho imponible” está con nosotros para quedarse fuera de toda duda…”

El ya mencionado Dr. Juan Carlos Luqui al celebrar los 20 años del Tribunal Fiscal de la Nación, aprovechó nuevamente la oportunidad para elogiar los aportes del Dr. Jarach a nuestras disciplinas y, dentro de ellos, destacó muy especialmente no sólo la introducción de la teoría del hecho imponible, sino también la justeza de dicha denominación al decir: “ha quedado ya institucionalizado (el concepto hecho imponible) y por más que se lo quiera sustituir por otros nombres, como hecho generador, hecho productor, etc. ya es universalmente conocido por el hecho imponible”.

Lo que se vio ratificado por la doctrina, la legislación y la jurisprudencia tanto de nuestro país, como de otros países latinoamericanos y de España, por ejemplo.

Como consecuencia de todo ello, Jarach en 1980 reconoció que sus anteriores reparos fueron totalmente refutados por Sáinz de Bujanda, “quien se preocupó de disipar mis escrúpulos y dar razón de la amplia aceptación del término cuestionado”.

En nuestra tarea dentro de este tema, hemos encontrado una “perlita” que estimamos muy interesante. En efecto, los Dres. Alsina, Basaldúa y CotterMoine, en su “Comentario”  han expresado que …”en el Código Aduanero, para referirse al presupuesto de hecho establecido por la ley cuya realización constituye la causa de la obligación tributaria, se emplea la expresión “hecho gravado”…en cambio, en todo su articulado no se utiliza la expresión “hecho imponible” que, si bien ha adquirido notable difusión en la doctrina, fue objeto de fundadas críticas”.

Contrariamente a lo señalado por dichos autores, en cuanto a que no se ha utilizado la expresión “hecho imponible” en el Código Aduanero, hacemos notar que ella aparece, por ejemplo, en el punto 10 del Capítulo I, del Título I, de la Sección IX de la Exposición de Motivos de la ley N° 22.415 que aprobó el referido Código. Con un toque de humor pensamos que puede ser un “lapsus” o, quizá, un ¿acto fallido?

Además,  en el propio cuerpo del Código Aduanero en su artículo 639, por ejemplo, encontramos la expresión “base imponible”, en la que creemos que ese “ble” puede ser o parecer tan condicional o eventual como el “ble” del “hecho imponible”. En orden a la coherencia conceptual, semántica y terminológica que debería primar en un cuerpo jurídico como el referido Código y si coincidiéramos con los argumentos alegados por los comentaristas, consideramos que debería haberse utilizado la expresión “base de imposición” o “base gravada” u otra similar.

A la seriedad con la que Jarach trabajaba se unía un trato personal encantador y, por momentos, intercalaba pasajes de humor que nos permitían recomponer nuestra atención.

No recordamos, casi, haberlo visto enojado, sí a lo sumo, alguna vez molesto con ciertos abusos de confianza vinculados con la impresión y edición ilegítima o pirata de sus cursos o conferencias. El colmo en esta materia estuvo representado, por la visita de un “autor” de un libro que compilaba  las clases universitarias de Jarach, quien le quiso entregar un ejemplar y solicitarle la firma dedicada de otro.

Dino sin recibir ni firmar nada, simplemente le dijo “Buenas tardes” y lo despidió sin más trámite.

Sumamente tolerante, como ya lo hemos dicho, con las opiniones ajenas, o diferentes, o contrarias a las suyas, era muy respetuoso, respetado y respetable.

En lo profesional, era absolutamente coherente con sus opiniones y su trayectoria y, más de una vez, se negó a escribir artículos o notas comentando decisiones judiciales con las que ganaba sus casos, pero que no las compartía doctrinariamente.

Ante nuestras solicitudes para que escribiera sobre esos temas, él nos decía que les informaba a los potenciales clientes que el caso se podía ganar, pero que pensaba diferente desde el punto de vista académico y doctrinario. Ante nuestra refutación en el sentido que una cosa era prestar un adecuado servicio jurídico para asesorar o defender un caso y otra muy distinta escribir fundamentando y sosteniendo una posición doctrinaria propia y diferente, simplemente, nos respondía: soy una sola y misma persona.

Esa situación se presentó, por ejemplo, en los últimos años de la vigencia del viejo impuesto a las ventas, con la discusión  de la gravabilidad o no de las locaciones de obra, por medio de las cuales se elaboraban a pedido cosas muebles, las que en los casos de su fabricación en serie estaban ciertamente gravadas.

Ese “hueco” en la legislación motivó infinidad de controversias doctrinarias, técnicas, administrativas y judiciales, las que-finalmente- tuvieron  que ser zanjadas con el dictado de dos leyes “aclaratorias”, que confirmaron la gravabilidad de la venta de las cosas muebles alcanzadas por el impuesto, ya fueren elaboradas a pedido o en serie. Esta era la tesis doctrinaria de Jarach, pero en forma contraria a ello él ganó numerosos juicios sosteniendo la no imposición en los casos de la elaboración de las cosas muebles a pedido, utilizando los vacíos de la misma ley del impuesto, además de argumentos apropiados y la jurisprudencia favorable.

Privilegiaba la vigencia de una absoluta honestidad intelectual, acompañada por una irrestricta libertad académica, todo ello con la mayor excelencia profesional, fundamentándose para ello en sus sólidos valores y principios.

Esas libertades académicas, intelectuales y profesionales las defendía y ejercía con su ejemplo personal, ya que cuando era una regla común que ningún directivo de alguna revista publicara trabajos en otras de la competencia, Dino Jarach lo hacía efectivamente, tanto en el extranjero como en nuestro país.

Debemos también señalar, que ser humano al fin, a Dino Jarach, pese a ser generalmente reconocido y respetado en sus actividades académicas y docentes, había quienes por distintos motivos (intereses afectados o lesionados, celos o envidias, diferencias varias, etc.) no lo querían o lo cuestionaban, a veces duramente.

Como ejemplo de ello, pueden mencionarse las diversas opiniones y controversias que generó su anteproyecto de impuesto a la renta normal potencial de las explotaciones agropecuarias. En esos casos, su reacción consistía en ignorar los  aspectos o roces puramente personales y si la importancia del asunto lo justificaba, responder con argumentos formulados únicamente en los planos doctrinarios y técnicos.

Sucedió también, en algunas oportunidades, que seguidores de sus opiniones y trabajos polemizaran con partidarios de otros con posiciones distintas, lo que podría hacer suponer que los autores principales estaban enfrentados o disgustados. No obstante, por lo general, las diferencias doctrinarias entre ellos no los afectaban absolutamente en lo personal.

Un ejemplo, del que somos testigos privilegiados, debido a nuestras excelentes relaciones personales y editoriales durante muchos años con el Dr. Carlos María Giuliani Fonrouge, a la par de nuestra amistad especial con Dino, es el total reconocimiento mutuo que ellos se brindaron lo largo de su vida.

Por algún tiempo, hubo quienes pensaban y consideraban que ambos Maestros no sólo discrepaban o no concordaban doctrinaria o teóricamente, sino que -además- existía entre ellos algún tipo de resquemor.

Por el contrario, nosotros siempre apreciamos y escuchamos del uno hacia el otro y viceversa, el máximo respeto y consideración personal, pese a que no coincidieran en diversos temas.

Y ello fue así ya desde los primeros tiempos de Jarach en la Argentina, como lo prueban las cartas intercambiadas en los años 1942 y 1944 sobre el “Anteproyecto de Código Fiscal” de Giuliani Fonrouge primero y, después, respecto de la publicación de “El Hecho Imponible” de Jarach. (Véanse en “Estudios de Derecho Tributario”, Dino Jarach, pág. 439, Ediciones Cima Profesional, Buenos Aires, 1998).

Como nota al pie en dicha página de su trabajo, Jarach escribió: “Sirvan estas páginas como un modesto y sincero homenaje al jurista recientemente fallecido. La circunstancia de que muchos de los temas tratados por Giuliani Fonrouge me hayan encontrado en disidencia con él, no debe ni puede empañar dicho propósito”.

En el mismo sentido, debemos destacar que en 1972, tuvimos la oportunidad y la enorme distinción de organizar una jornada académica en el CIET (Centro Interamericano de Estudios Tributarios) sobre el principio de legalidad, a la que convocamos a Giuliani Fonrouge y a Jarach, con el Dr. Manuel Rapoport como moderador.

Nuestros dos autores no plantearon ninguna condición, no establecieron ningún requisito, no exigieron absolutamente nada, fueron, se sentaron con Rapoport en el medio y desarrollaron dentro de la mayor cordialidad, una reunión antológica, una conferencia verdaderamente magistral, que nos ha quedado en el recuerdo como un modelo de doctrina, talento e ilustración académica.

Finalizando ya esta semblanza de nuestro Maestro, nos remitimos a su entera obra doctrinaria y en lo estrictamente personal queremos reiterar el aprecio, respeto y admiración que atesoramos en nuestro corazón respecto de su vida  y conducta, complementado ello por la amistad,  distinción y consideración que siempre nos dispensó muy especialmente.

Dino Jarach,  como los verdaderos y grandes MAESTROS, continúa hablándonos y enseñándonos a través de sus trabajos y de sus libros y así nos brinda el ejemplo de su vida y de sus obras.

Sus ideas han abierto surcos y marcado caminos en las finanzas públicas y en el derecho tributario, conformando una verdadera escuela de pensamiento que -como corresponde- continúa sus aportes, los respeta pero, que deberá perfeccionarlos y, si cabe, superarlos, como debe ocurrir con los buenos discípulos.

PARTE II

BIOGRAFIA SINTÉTICA

Los aspectos centrales de la siguiente síntesis de la información biográfica del Dr. Jarach, los preparamos en el año 2004, producto de nuestra relación directa de tantos años con el Maestro.

Luego de su fallecimiento también recogimos, especialmente, algunas opiniones y sugerencias del Dr. Roberto Jarach (uno de sus hijos) quien prestó su conformidad para la inclusión de esta Biografía en una nueva edición del “Diccionario de Ítalos-Argentinos Ilustres” que, oportunamente, publicará la Asociación Dante Alighieri de Buenos Aires. Asimismo, el texto fue aceptado, desde el punto de vista editorial, por el Lic. Emilio Petriella y por la Profesora Sara Sosa Miatello coautores del referido Diccionario, el que por razones financieras aún no ha sido publicado.

Dino Adolfo Augusto Jarach, fue Abogado. Doctor en Jurisprudencia. Docente Universitario. Autor de importantes obras sobre Finanzas Públicas y Derecho Tributario y de numerosos trabajos, artículos, notas, proyectos e investigaciones. Juez de la Cámara Fiscal de la Provincia de Buenos Aires. Consultor, asesor y profesional especializado. Traductor. Director Periodístico,  pero -por sobre todo- un verdadero y gran MAESTRO a través de su trayectoria y de su entera vida.

Nació en Milán el 27 de enero de 1915 y falleció en Buenos Aires el 26 de marzo de 1996.

Dino Jarach se doctoró en Jurisprudencia en la Universidad de Turín, habiendo sido galardonada su Tesis Doctoral con el premio “Dionisio”. Revalidó su título de Abogado en la Universidad Nacional de La Plata. Cursó estudios de especialización en Holanda, Suiza y Alemania, habiendo sido becado en reiteradas oportunidades.

Como lo hemos dicho supra, en mayo de 1941 arribó a nuestro país en el buque “Cabo de Buena Esperanza” huyendo de la guerra, la persecución nazi y las leyes raciales italianas y ya en mayo de 1943 publicó una de sus obras más significativas: “El Hecho Imponible”, cuando recién tenía 28 años de edad.

El doctor Camilo Viterbo en el Prefacio de dicho libro señaló que …”éste es el primer trabajo general de esta materia que se publica en la Argentina, y a la prioridad en el tiempo se agrega una excelencia en el rigor del método, esto es, el científico-jurídico, el mismo que ya ha dado resultados tan decisivos en el último siglo en las varias ramas del derecho…”

Jarach enseñó que el hecho imponible es el núcleo central del Derecho Tributario, al igual que el delito lo es para el Derecho Penal, de ahí su preocupación por caracterizarlo, estudiarlo y definirlo.

Y lo conceptuó diciendo que el hecho imponible, es el hecho jurídico tributario, es decir, el presupuesto de hecho al cual la ley vincula el nacimiento de la relación tributaria, en sus aspectos sustanciales, objetivos, subjetivos, espaciales, temporales y de acuerdo con los distintos momentos y criterios de vinculación.

Además del estudio del “hecho imponible”, Dino Jarach se ocupó entre muchos otros temas de destacar la importancia de la capacidad contributiva como causa y fundamento así como límite de los tributos, resaltando la igualdad entre las partes de la relación jurídica tributaria, esto es el Estado y los particulares en el mismo plano de igualdad y sometimiento a las leyes, frente a las teorías que imbuidas de un tinte autoritario, consideraban al Estado por encima de aquellos obligados al pago de los tributos. Profundizó el análisis y sostuvo la autonomía del Derecho Tributario; aportó criterios y principios de interpretación de las leyes impositivas, así como también sobre los límites del poder fiscal, la importancia de la actividad financiera pública, la actividad de la Administración reglada jurisdiccionalmente, etcétera.

Elevó Jarach a la categoría de emblema, el principio de legalidad, la defensa de los derechos del contribuyente y el paralelo cumplimiento de sus obligaciones dentro del marco de las leyes pertinentes y el ejercicio de la actividad administrativa estatal sujeto al régimen constitucional, conformando todo ello la relación jurídica tributaria.

“El Hecho Imponible” fue reeditado en varias oportunidades y traducido al portugués y al italiano, constituyéndose en una obra clásica en la materia, al igual que otros libros del doctor Jarach como el “Curso Superior de Derecho Tributario”, “Finanzas Públicas”, “Finanzas Públicas y Derecho Tributario”, “Impuesto a las Ganancias”, “Impuesto al Valor Agregado”, “Estudio sobre las Finanzas Argentinas  1947-1957” y “Estudios de Derecho Tributario” (publicación póstuma).

Autor, como se dijo, de obras fundamentales del Derecho Tributario, escribió a partir de 1937 más de 200 trabajos entre artículos, ensayos y tratados doctrinarios, comenzando con su tesis doctoral “Principi per l’aplicazione delle Tasse di Registro”(Padova, CEDAM) calificada con la nota máxima “10” con “Lode e Dignità di Stampa”.

Las más importantes revistas científicas especializadas de la Argentina, Uruguay, Brasil, México, Venezuela, España, Portugal e Italia, publicaron los numerosos e importantes aportes del doctor Jarach en materia de las finanzas públicas, el derecho tributario, la economía financiera y las disciplinas afines.

Jarach tradujo del italiano al castellano, con notas y referencias el libro “Principios de Ciencias de las Finanzas”, de Benvenuto Griziotti, igual cometido realizó con una obra de la esposa de Griziotti, la señora Jenny Griziotti Kretschmann sobre “Historia de las Doctrinas Económicas”.

También tradujo del alemán al italiano, la obra de Hensel, “Steuerrecht”; y del alemán al castellano el libro de Goldschmidt con el título de “Problemas Jurídicos de la Sociedad Económica”. Sin perjuicio de ello, tradujo del italiano al castellano, numerosos artículos y notas que fueron publicados en diversas revistas nacionales.

Fue docente asistente del Profesor Benvenuto Griziotti, en la Cátedra de Finanzas de la Universidad de Pavía y, ya llegado a nuestro país, profesor de la Universidad Nacional de Córdoba; posteriormente también ejerció la docencia en el Instituto Tecnológico del Sur, luego Universidad Nacional del Sur, para ser designado por concurso años más tarde, profesor titular de Finanzas Públicas en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y, por fin, fue docente en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de esta última.

Todo ello sin contar las innumerables conferencias y cursos que diera en instituciones públicas y privadas nacionales y en México, Brasil, Venezuela, y el Uruguay, como asimismo su destacada participación en numerosos congresos, jornadas, comités científicos y seminarios especializados.

También fue consejero universitario en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA en representación del claustro de profesores.

La Universidad de Buenos Aires lo designó Profesor Emérito con fecha 18 de marzo de 1987.

Fue vocal, desde su creación hasta abril de 1956, de la Cámara Fiscal de Apelaciones de la Provincia de Buenos Aires, en la cual produjo numerosos votos que se transformaron en hitos en la materia fiscal. Entre ellos, la opinión expuesta en una sentencia histórica, por el tema, por el contenido y por su trascendencia y efectos: la que recayó en el caso “Bemberg, Elortondo”.

En el año 1947, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires le encomendó la redacción de un anteproyecto de Código Fiscal para la provincia, el que una vez concretado fue elevado a la Legislatura Provincial, prácticamente sin modificaciones, la que lo sancionó mediante la ley 5.426.

Este Código Fiscal de la Provincia de Buenos Aires, fue el primero que se sancionó en el país y sirvió de modelo para los que fueron dictados posteriormente por muchas otras provincias argentinas; tarea ésta en la que -en varias oportunidades- intervino el doctor Jarach, al igual que en las actualizaciones o modificaciones introducidas a los mismos en los años siguientes. Ejemplo de ello, su labor en el período 1989/1991, como miembro de la Comisión Redactora del nuevo Proyecto de Código Fiscal de la Provincia de Buenos Aires.

En su anteproyecto del primer Código Fiscal plasmó, en gran medida, muchas de las posiciones doctrinarias e inquietudes que expusiera originariamente en “El Hecho Imponible”.

Otro aspecto significativo y trascendente de aquel primer anteproyecto fue la inclusión del Impuesto a las Actividades Lucrativas; instituto fiscal éste totalmente novedoso en el sistema tributario argentino y que también fuera luego adoptado por el resto de las jurisdicciones locales.

Se resalta el adelanto doctrinario y técnico que representó para aquélla época, la reunión en un único cuerpo normativo no sólo de las disposiciones atinentes a los aspectos generales del derecho tributario provincial, sino también del texto de las distintas normas positivas que regulaban los impuestos en particular; normas todas éstas que se convirtieron, de tal modo, en una guía sistemática e idónea para las relaciones del Fisco con los contribuyentes, a la vez que incorporaban importantes adelantos conceptuales en la materia.

Se destaca su contribución, como representante de la Provincia de Buenos Aires, en la redacción, primero, del Convenio Bilateral y, luego, del Convenio Multilateral, para la aplicación interjurisdiccional del referido impuesto a las actividades lucrativas.

El Consejo Federal de Inversiones le encomendó posteriormente un estudio respecto de dicho tributo en relación con el comercio internacional e interprovincial.

Asesoró a las Provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Santiago del Estero, Misiones, Chaco, Neuquén, Córdoba, Salta, San Juan y a la Municipalidad de General Pueyrredón, en diversos proyectos de reformas fiscales, igual que a la Dirección General Impositiva y a las Secretarías de Hacienda y de Agricultura y Ganadería de la Nación, interviniendo en diversas comisiones de reforma tributaria.

Efectuó también significativos aportes en materia de la coparticipación federal de impuestos, ya que intervino en los estudios que luego se tradujeron en el dictado de la ley 14.390 de unificación y distribución de los impuestos internos nacionales.

Más adelante desempeñó similares funciones en los trabajos que dieron lugar a la sanción de la ley 14.788 de coparticipación federal de los impuestos a los réditos, a las ventas, etcétera.

En 1966 ganó el concurso organizado por el Consejo Federal de Inversiones, para la preparación de un anteproyecto del régimen de unificación y distribución de los impuestos nacionales que, años después, sirvió de base para el dictado de la ley 20.221.

Surge evidente la influencia que ejercieron los trabajos de Jarach, principalmente “El Hecho Imponible”, en la conformación de la ley de procedimiento fiscal nacional a partir del año 1946 y en sus sucesivas modificaciones posteriores. Para rescatar uno sólo de tales aportes, se señala la directa relación que existió entre los aspectos doctrinarios tratados en “El Hecho Imponible” en lo concerniente al criterio de interpretación sustentado en el principio de la realidad económica y su introducción al texto de la ley 11.683 a partir del año 1946.

Realizó en 1963, por encargo de la Secretaría de Estado de Agricultura y Ganadería de nuestro país, un estudio que sirvió de base para un anteproyecto de ley del impuesto a la renta potencial de la tierra, que luego propiciara el mismo departamento de Estado.

El doctor Jarach también se ocupó doctrinaria y técnicamente de los problemas concernientes a otros gravámenes, como ser: sobre las ganancias, sobre el patrimonio neto, sellos, internos, transmisión gratuita de bienes y sobre el valor agregado.

Estudió los diversos aspectos presupuestarios, la contabilidad nacional, los efectos del presupuesto, el sistema tributario, los distintos impuestos en particular, la deuda pública, la emisión monetaria y los problemas financieros de la seguridad social.

Llamado por el gobierno italiano, asesoró al Ministerio de Hacienda peninsular en la reforma fiscal emprendida en 1949 por el ministro Vanoni.

Desempeñó durante 28 años la Dirección de la Sección Impuestos de la Revista LA INFORMACION, habiéndole impreso no sólo su estilo jerarquizado, serio y prestigioso, sino que conformó un equipo de trabajo y un grupo de investigadores y colaboradores que intentó transitar los senderos y los caminos abiertos por el doctor Jarach, haciendo honor a la confianza, al respeto y a la amistad que permanentemente nos dispensó. En Italia había sido Jefe de Redacción de la “Rivista di Diritto Finanziario e Scienza delle Finanze”.

En el orden estrictamente familiar, Dino Jarach con su esposa Frida, fueron padres de Nora, César, Roberto y Ariel Jarach.

Fue Presidente y, posteriormente, Miembro Honorario de la Asociación Argentina de Estudios Fiscales, integró también la Asociación Fiscal Internacional, el Instituto Internacional de Finanzas Públicas, el Instituto Latinoamericano de Derecho Tributario, la Asociación Venezolana de Derecho Tributario, el Instituto Uruguayo de Derecho Tributario, el Centro Internacional de Documentación Fiscal, etcétera.

PARTE III

FUENTES DOCUMENTALES ACONSEJADAS

  1. El excelente y fundamentado trabajo del Dr. Sabatino A. Forino, sobre la “Contribución del Dr. Dino Jarach a la Ciencia de las Finanzas Públicas”, premiado por la AAEF y publicado en la página 27 de sus Anales correspondientes a 1979/1980.
  1. La Conferencia dictada en el “Ciclo Homenaje a los Maestros. Primer Homenaje: Profesor Dr. Dino Jarach”, por los Dres. Jorge Damarco, Adolfo Atchabahian, Enrique G. Bulit Goñi y el suscripto, que fuera organizada por la Asociación Argentina de Estudios Fiscales el 24 de agosto de 2011, la que se puede consultar en la página WEB de dicha Asociación.
  1. Nuestro trabajo “Al Maestro con respeto y cariño” incluido en el libro “Homenaje al 50° aniversario de EL HECHO IMPONIBLE de Dino Jarach”, editado en 1994 por la AAEF, que contiene, además, otros once valiosos e importantes trabajos de destacados académicos, docentes y profesionales argentinos y extranjeros, sobre diversos temas específicos de la actividad científica del Dr. Jarach.
  2. Nuestro trabajo mencionado en el apartado anterior, fue elaborado sobre la base del ensayo  “Contribución del Dr. Dino Jarach a la Ciencia de las Finanzas Públicas” que realizáramos en el año 1980 y que fuera publicado en la página 107 del Boletín de la DGI de febrero de 1981.
  1. Cabe agregar, que en el blog “Los Salieris de Jarach” se ha incorporado la “Ficha Docente” del Dr. Dino Jarach en la Universidad Nacional del Sur, así como el texto del reconocimiento -en el año 2010-que le brindó el Tribunal Fiscal de Apelación de la Provincia de Buenos Aires, al imponer a su Biblioteca el nombre “Maestro Dr. Dino Jarach”.
  1. Para completar todo ello, se debería consultar el detallado y exhaustivo trabajo del Sr. Oscar O. Pogliani, publicado a partir de la página 842 del Boletín de la D.G.I. N° 360, de diciembre de 1983 sobre la entera producción bibliográfica del Dr. Dino Jarach, que comprende la totalidad de sus libros, artículos, comentarios, notas, traducciones, investigaciones, etc., publicados hasta 1982.

CONCLUSIÓN

Y, si ahora que hemos finalizado nuestro cometido, no porque -quizá- haya sido debidamente concretado, sino porque no queremos exceder el plazo que corresponde a nuestra exposición, se nos pidiera que resaltáramos un solo tema o una faceta de nuestro homenajeado, no nos acordaríamos de sus aportes a la Teoría General de las Finanzas, ni al Derecho Tributario, o a la conformación del sistema impositivo nacional, ni de sus funciones públicas, ni de sus asesoramientos especializados, ni de sus actuaciones judiciales; no, no recordaríamos quizá todo eso, tendríamos sólo presente al MAESTRO.

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 (x) RUBEN OSCAR AMIGO

Contador Público y Licenciado en Administración FCE/UBA. Medalla de Plata Premio Centenario del Colegio de Graduados de la Capital Federal. Profesor de Postgrado en Facultades de Ciencias Económicas de todo el país. Director General de la Revista LA INFORMACIÓN.  Director General de Publicaciones de ERREPAR. Director General de la Revista DESARROLLO Y GESTIÓN. Director General de la Revista APLICACIÓN  PROFESIONAL. Asesor de Gabinete de la SECYNEI. Funcionario de la D.G.I. Autor de libros, de artículos y expositor de temas tributarios y del comercio exterior.

 

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